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miércoles, 6 de marzo de 2013

RITUALES

Existían varios rituales en la antigua noruega, Los más importantes son el nacimiento y la imposición del nombre, el paso de la infancia a la madurez, el matrimonio y los hijos y, finalmente, la muerte, que en la sociedad vikinga no suponía el fin último, sino otro pasaje más hacia un nuevo estado de la existencia.


El primer rito ya mencionado es la imposición del nombre al bebé que ha nacido. Al igual que en todas las antiguas sociedades paganas, el nombre es parte de la personalidad del individuo, por lo que solía representar alguna cualidad espiritual. Pero antes de poner el nombre el bebé debía pasar por una inspección por parte del padre en la cual si se veía algún defecto en el bebé que hiciera pensar que llevaría una vida indigna era abandonado en algún lugar a la intemperie para que este muriera al amanecer. Si el bebé pasaba la inspección al noveno día desde el nacimiento, el padre lo tomaba en sus brazos y asperjaba agua sobre él con una rama (no en el sentido cristiano del bautismo, que en nórdico recibió el nombre de skirn o purificación). Después, el padre le hacía el signo.

Entre los trece o catorce años, los muchachos debían pasar una prueba que les llevaría a ser considerados hombres y parte integrante del grupo social al que pertenecían. Las pruebas podían ser de diversos tipos, pero en cualquier caso, suponían un desafío para el chico, ya que debía mostrar su habilidad y destreza enfrentándose a situaciones inesperadas. Ya superada la prueba el chico era considerado como hombre y le daban una espada como regalo.

Para las muchachas el ritual era algo distinto al contrario de los hombres el ritual femenino era más privado en donde los hombres quedaban excluidos, una vez todas reunidas hacían un brindis a las diosas vikingas de la fertilidad que eran Freyja, Friga.

Las bodas nórdicas consistían en el menos espiritual de los rituales de pasaje, ya que tenían más de contrato social que de ceremonia religiosa. Como en todas las sociedades medievales, eran uniones de conveniencia concertadas entre los padres de las dos partes, sin que el amor fuese un elemento a considerar, ya que éste “llegaría con el matrimonio”.
Un baño purificador, que a veces se realizaba en saunas, era el paso previo para asistir a la ceremonia, en la que se sacrificaban animales y se realizaban brindis por las deidades relativas al matrimonio y a la fertilidad, como Frigga, Frey y Freya.

En la muerte los vikingos creían en varios tipos de vida de ultratumba, según la existencia terrena que hubieran llevado. Los guerreros valerosos muertos en combate iban al Valhalla, una especie de palacio celestial. Por el contrario, el Hel –lugar lóbrego similar al infierno– estaba reservado para los “muertos de paja”, aquellos que fallecían en la cama, de vejez o enfermedad, y que eran considerados menos dignos que los guerreros muertos en combate.
A los valerosos guerreros muertos en combate decidían cremarlos poniendo su cuerpo sin vida en una barco fúnebre, junto con sus pertenencias incluyendo armas, y luego empujaban el barco hasta algún lago o mar e incineraban el barco dejando que a este se lo llevara la corriente mientras el fuego la consumía.





Durante las batallas los guerreros ofrecían como recompensa a los dioses que les ayudaban la cabeza de sus victimas arrancándoselas con su hacha o espada.



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